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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Un sueño con raíces


Conocí a Raúl Aramendy a principios de los años noventa. De su mano crucé por primera vez a América Latina. Gracias a él descubrí la Educación Popular, la agroecología y tuve mis primeros contactos con los pueblos indígenas de Abya Yala. 

Hace algo más de diez años, Raúl abandonó Buenos Aires para regresar a su Misiones natal. Y, de la mano de Marita Ramos, tardó poco en retomar el proyecto de CEMEP ADIS, una organización con cerca de veinte años de historia dedicada a la agroecología, la defensa de la selva Paranaense y la Educación y Comunicación Popular, fuertemente comprometida con el desarrollo de las organizaciones sociales, culturales y de base del sector popular de la Provincia de Misiones. 

Con membresía en la CEAAL (Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe) y el MAELA (Movimiento Agroecológico de América Latina el Caribe), el CEMEP ADIS no ha dejado en estos años de inventar nuevas locuras. Sus propuestas para la formación de educadores y educadoras populares. Su banco de semillas como instrumento de lucha para la conservación de la agrobiodiversidad de la región y la soberanía alimentaria de los pequeños productores, campesinos e indígenas de la zona. La apertura del Instituto Superior “Multiversidad Popular”, un espacio para promover el diálogo permanente entre todos los saberes, desde el que lanzaron la titulación de Técnico Superior en Agroecología. Su apoyo a las comunidades indígenas guaraníes. 

Pero de todas las locuras emprendidas en estos años, hay una a la que guardo un cariño especial: la Granja Integral Agrecológica que están construyendo en el municipio de El Soberbio. Una apuesta por poner en marcha un centro demostrativo, educativo, experimental y de promoción de la agroecología desde el que promover con los campesinos de la zona un sistema agroecológico de producción, que fortalezca bases sustentables de soberanía alimentaria.

El futuro de la Soberanía Alimentaria en la Granja Integral

Hace más de una década que visité por primera vez ese predio de diez hectáreas sobre la frontera con Brasil en el que Raúl soñaba con construir esa Granja Integral Agroecológica. Un sueño que no ha abandonado y que poco a poco va tomando forma. Un sueño al que me siento especialmente vinculado y para el que ahora nos piden un apoyo. Apoyo para implementar un sistema de riego para la huerta extensiva de la granja. Un pozo, una bomba solar, un sistema de riego por goteo y por aspersión. Algo necesario para seguir adelante con su sueño de producir alimentos sanos, limpios y justos. Alimentos para que, con su venta, puedan seguir adelante con su trabajo con las y los campesinos de la zona. 

Un sistema de riego, en definitiva, para regar y hacer germinar las semillas de esperanza, paz y justicia que han venido sembrando desde hace más de una década.  





martes, 2 de octubre de 2012

Tiro de gracia a la cooperación valenciana

(Publicada en 'Espai Valencià' el 1 de octubre de 2012. Ver aquí)

       Rafael Blasco, en los viejos buenos —y turbios— tiempos en que estuvo al frente de la Cooperación valenciana.


El pasado jueves 27 de septiembre el Conseller de Justicia y Bienestar Social Jorge Cabré dio el tiro de gracia a la moribunda política de cooperación internacional del gobierno valenciano. Lo hizo en la Comisión de Política Social y Empleo, en una escueta comparecencia a petición del grupo parlamentario Compromís para explicar el cumplimiento del Pacto Valenciano contra la Pobreza.

En resumen, y es complicado resumir una comparecencia de apenas dos minutos, vino a decir que en tiempos de crisis hay que reorientar la solidaridad hacia los valencianos y que no se puede “seguir exportando tanta solidaridad”. Eso sí, según el señor Cabré, el Pacto Valenciano contra la Pobreza sigue teniendo absoluta vigencia.

Habría que recordarle al señor Cabré, por si no lo ha leído, que ese Pacto que su partido firmó en mayo de 2009, cuando la crisis ya había enseñado algo más que la patita, afirma que “existe un imperativo ético, social, político, y económico, así como la posibilidad de medios reales a nuestro alcance para lograr el objetivo de erradicar la pobreza en el mundo mediante la acción enérgica y responsable de la cooperación internacional y local”.

También habría que recordarle —porque pareciera que tampoco lo ha leído— que en el programa electoral con el que su partido concurrió a las elecciones autonómicas en mayo de 2011 —y ahí la crisis ya había enseñado las dos patitas, los dos brazos y el cuerpo entero— se comprometía a destinar el 0’7% del presupuesto de la Generalitat Valenciana a acciones de cooperación al desarrollo.

El Partido Popular mintió en su programa electoral. Nunca se ha acercado a ese porcentaje. Nada que deba sorprendernos. Ha venido mintiendo año tras año cada vez que elaboraba los presupuestos de la Generalitat. En la pasada legislatura, el gasto ejecutado en cooperación al desarrollo al finalizar el año estuvo en promedio por debajo del 50% respecto a lo que planificaba en los presupuestos a principio de año. En el año 2010, el último del que se dispone de datos oficiales, únicamente ejecutó un 28% de lo presupuestado. O mienten, o son unos verdaderos incompetentes planificando. Y en cualquiera de los dos casos, alguien debería dimitir.

Aunque imagino que el Conseller Cabré debe pensar que si su antecesor en el ramo, el ínclito Rafael Blasco, no ha dimitido cuando hay indicios evidentes de su presunta (por supuesto) participación en una trama dirigida a robar dinero destinado a la cooperación con los países empobrecidos para comprar, entre otras cosas, pisos en Valencia y en Miami, ¿por qué debería dimitir él? ¿Imperativos éticos? No sabe, no contesta.

En este contexto, como informaba eldiario.es la semana pasada, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación ha publicado una convocatoria de subvenciones dirigida a fundaciones y asociaciones dependientes de partidos políticos con representación parlamentaria en el ámbito estatal para difundir en el exterior los valores de la democracia española. ¡Para echarse a temblar!

domingo, 9 de septiembre de 2012

Milagro

(Publicada en Cremats el 8 de septiembre de 2012. Ver aquí)

                                                    Fragmento de la página de Levante-EMV.


El amigo R.M.V. avisa de que no me pierda una noticia publicada en la versión impresa del diario Levante de anteayer (jueves 6 de septiembre). Lo hace en un correo que, además de a mí, envía a los amigos R.M.D. y C.G.G. Si tienen oportunidad, por favor no se lo pierdan. Artículo de Francesc Arabí. El titular: “El TSJ sitúa a Blasco en puertas de ser imputado al asumir el caso de las ONG”. La noticia ocupa la página completa, salvo una pequeña inserción publicitaria en la esquina inferior derecha cuyo texto transcribo: “A SAN JUDAS TADEO. Abogado de los casos difíciles; Reza nueve avemarías durante nueve días. Pide tres deseos: uno de negocios y dos imposibles. Al noveno día publica este anuncio. Se cumplirá aunque no lo creas.”. El anuncio viene firmado con las iniciales C.M.

Como buen aficionado a los escritos cospiranóicos de Javier Cavanilles, lo primero que pienso es que no puede ser una casualidad. ¡Ya lo tengo! C.M. El Conejito Montaraz. ¡Es así como lo ha conseguido! Treinta años en la cresta de la ola, pasando por todo el espectro político y por todos los puestos imaginables (incluso por alguno inimaginable). Toneladas de mierda salpicando por dónde pasa pero sin llegar nunca a manchar su impecable traje. ¡Pero por fin he descubierto el secreto de su infalibilidad! ¡Una unión de hecho! No, no me refiero al sucedáneo de Carmen Alborch, su unión de hecho es con San Judas Tadeo, el patrón de las causas difíciles y desesperadas.

Ahora comienzo a entenderlo todo. A su ex jefe de filas le bastaron ochenta y un avemarías para irse de rositas. Pan comido. Dada la afición, seguro que se pasó de carrerilla y llegó a los cien, con algunos padrenuestros de regalo.

¿O no? Puede que no sea esa la explicación. Quizás son otras las variables del éxito sostenido. Tal vez el clientelismo. Acaso la manipulación informativa. El manejo de todos los resortes del poder. La degradación política generalizada (e inducida).

¡Ahora sí! No fue el conejito el que pagó el anuncio. Por cierto, ¿cuánto costará insertar esos centímetros cuadrados suplicatorios en un diario? Averigüen el precio y multipliquen por los kilómetros cuadrados de publicidad que han insertado nuestras instituciones desde que el conejito montaraz anda en ellas. Las siglas C.M. corresponden a “Consciente de la Mierda”, el seudónimo de un ciudadano (tal vez ciudadana) que ha llegado a la conclusión de que es necesario un milagro para que un responsable político pague por sus pecados. Amen.

viernes, 6 de abril de 2012

Hay poca agua, pero hay muchas balas


(Publicada en L'Informatiu el 5 de abril de 2012. Ver aquí)

Hay poco dinero, pero hay muchas balas.
Hay poca comida, pero hay muchas balas.
(Calle 13, La bala)

Hace dos semanas publicaba en este mismo espacio una carta al Ministro de Asuntos Exteriores, García-Margallo en la que le sugería que antes que recortar los fondos para cooperación, le pidiera a su colega, el Ministro de Defensa Pedro Morenés, que aboliera el ejército español. No confiaba en que aceptara la propuesta, pero los recortes anunciados por el gobierno en materia de cooperación superan con creces mis peores expectativas.

Son 1.389 millones de euros. Un 71,2% de recorte (594 millones de euros) en el presupuesto de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID). Un 72,6% de recorte en el Fondo del Agua (795 millones de euros). 

Sin embargo, parafraseando el estribillo de la canción de Calle 13, hay poco agua, pero hay muchas balas. El presupuesto del Ministerio de Defensa se ha reducido en un 8,8%. El del Ministerio de  Interior únicamente en un 4,3%. Con estos presupuestos, como diría Mafalda, van a hacer falta muchos policías con palitos de abollar ideologías. 

Ochenta y cinco millones de personas no tienen acceso agua potable en América Latina y el Caribe. Ciento quince millones de personas en la región no tienen acceso a saneamiento. Luchar contra esta realidad indecente era el objetivo del Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento, el conocido como Fondo del Agua. 

La diferencia entre tener acceso a agua potable y saneamiento y no tenerla es, a menudo, la diferencia entre la vida y la muerte. Terminar con el Fondo del Agua implica, por tanto, condenar a la muerte a cientos, miles de personas en América Latina y el Caribe.  El diccionario de la Real Academia Española define el homicidio como la “muerte causada a una persona por otra”. Para el señor García-Margallo y su jefe, el señor Mariano Rajoy, es simplemente un gasto prescindible.

Para la oficialidad y sus medios de desinformación, violentas y violentos somos los que salimos a la calle a protestar por sus políticas. Convendría recordarles unas palabras:
“Es cierto que hay situaciones cuya injusticia clama al cielo. Cuando poblaciones enteras, faltas de lo necesario, viven en una tal dependencia que les impide toda iniciativa y responsabilidad, lo mismo que toda posibilidad de promoción cultural y de participación en la vida social y política, es grande la tentación de rechazar con la violencia tan grandes injurias contra la dignidad humana”.
Son parte de la Encíclica Populorum Progressio, del Papa Pablo VI. Justo la semana pasada cumplía cuarenta y cinco años.  Señores y señoras del Partido Popular, ustedes que en sus estatutos se dicen inspirados por el “humanismo cristiano de tradición occidental”, no deberían olvidarlo. Pasaron cuarenta y cinco años, pero estas palabras siguen vigentes.


viernes, 23 de marzo de 2012

Carta al ministro García-Margallo

(Publicada en L'Informatiu el 22 de marzo de 2012. Ver aquí)

Señor Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación,

Me encontraba la semana pasada en San José de Costa Rica cuando leí unas declaraciones suyas en prensa en las que afirmaba que "recortar en cooperación es una opción extremadamente dolorosa, pero la otra opción, a lo mejor, es recortar pensiones o cerrar ambulatorios".

Es como si uno va al médico con un grano en el dedo gordo del pie, le sugieren amputar por el tobillo y, para curarse en salud, el doctor le dice que mejor eso que amputar por la rodilla. Seamos serios, señor ministro, y evitemos los argumentos falaces. Yo no quiero amputación por el tobillo ni por la rodilla. No quiero recortes en cooperación, ni en pensiones, ni en salud. Busquen otras alternativas.

Le decía, señor Ministro, que estaba en Costa Rica cuando leí esas declaraciones. Seguro que usted conoce que este país fue el primero en el mundo en abolir el ejército como institución permanente el 1 de diciembre de 1948. Fue después de una guerra civil que duró cuarenta y cuatro días. Un año después, en noviembre de 1949, esta prohibición se incorporaba a la nueva Constitución del país. “Se proscribe el ejército como institución permanente” reza el artículo 12. Y no les fue tan mal. Es una de las democracias más asentadas en la región, y junto con Panamá presenta los mejores indicadores de desarrollo humano en Centroamérica. Casualmente, Panamá decidió hace más de veinte años no tener ejército.

¿Por qué no habla, señor ministro, con su colega el ministro de defensa Pedro Morenés y le sugiere un plan encaminado a la abolición del ejército español? Según los informes que publica Justicia i Pau, el gasto militar en España en 2011 superó los dieciesiete mil millones de euros. Cada uno de los cazas Eurofighter 200 que adquiere el Ministerio de Defensa cuesta ciento treinta millones de euros. Cada hora de vuelo de estos aparatos, más de cuarenta mil. Cada helicóptero de combate Tigre nos cuesta más de cincuenta y seis millones de euros.

Los recortes anunciados en cooperación ascienden a mil millones de euros, el equivalente al coste de seis cazas Eurofighter y cuatro helicópteros de combate Tigre. Convenza a su colega Morenés, señor ministro. Sabiendo de las amistades del ministro de defensa entre las empresas de armamento, igual le resulta complicado. Hable entonces con su jefe, el señor Rajoy.

Al mundo le va a sentar mucho mejor el dinero invertido en cooperación internacional, que los aviones, helicópteros, fragatas, blindados y misiles. No tenga ninguna duda.

Respetuosamente le saluda un ciudadano al que no le gusta que 374 €* de mis impuestos se dediquen al gasto militar.

*Gasto militar anual por habitante en 2011 según informe de Justicia y Pau.

viernes, 2 de marzo de 2012

Los años dorados de la cooperación valenciana


(Publicada en L'Informatiu el 1 de marzo de 2012. Ver aquí)

Hace algo más de cuatro meses, el ahora destituido Director General de Integración y Cooperación Josep María Felip declaraba al diario El Mundo que “los años dorados de la cooperación no son repetibles”. Ya entonces me preguntaba en una columna en este diario a qué años dorados se refería y para quien habían sido dorados. Los acontecimientos de estos últimos días parecen empezar a responder algunas preguntas.

Justo este año se cumplen veinte de mi relación con el mundo de la cooperación internacional. Poca cosa si nos atenemos a la letra del tango de Carlos Gardel, pero suficientes para saber que en la cooperación internacional valenciana nunca hubo años dorados. Los hubo, sin duda, mejores y peores. Y los que comandaron el señor Felip y el eterno Conseller destacan entre estos últimos.

En manos de la justicia queda aclarar si se cometieron delitos, cuáles fueron y quienes –en la administración pública y fuera de ella– estuvieron implicados. Pero hay certezas para las que no es necesario esperar a la acción judicial.

Basta con tener un conocimiento mínimo del sector de la cooperación valenciana y dedicar un tiempo a analizar las subvenciones concedidas por la Generalitat Valenciana en los últimos años, para saber que organizaciones con escasa trayectoria comenzaron a recibir importes cuantiosos, mientras se desplazaba a organizaciones consolidadas y con un prestigio ganado a base de años de trabajo.

Tampoco hace falta investigación judicial para comprobar que muchas de las organizaciones que en los últimos años incrementaron su cuenta de resultados a base de subvenciones públicas de las distintas administraciones de la Comunidad Valenciana forman parte de FEDACOD, una “Federación de Entidades por el Codesarrollo y la Cooperación Internacional” promovida desde el entorno de la Consellería para contrarrestar a la Coordinadora Valenciana de Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo, espacio de coordinación de las ONGD valencianas con veinte años de trayectoria. Una Coordinadora que ha mantenido una posición crítica hacia la (no) política de cooperación de la Generalitat Valenciana. Casualmente, todas las organizaciones salpicadas por el escándalo judicial (Fundación Hemisferio, Esperanza Sin Fronteras, ASA de África) pertenecían a FEDACOD.

Ni siquiera hace falta una investigación judicial para encontrar sospechoso que las puntuaciones de las valoraciones técnicas que se asignaban en los proyectos presentados a convocatorias por estas organizaciones superaran a los de organizaciones con mucha más experiencia y capacidad. Ni resultó una sorpresa que algunas de las organizaciones perjudicadas en las convocatorias del año pasado iniciaran una reclamación judicial, ni ha resultado una sorpresa saber que las empresas que subcontrató la Consellería para evaluar los proyectos presentados a las convocatorias están siendo investigadas por la justicia.

Ninguna de las circunstancias descritas, ni de las informaciones aparecidas en prensa en los últimos días, resultan sorprendentes para cualquier persona con un mínimo conocimiento de la cooperación valenciana. Ahora queda esperar a que la justicia recorra su camino y ponga en su lugar a los responsables de los años dorados de la cooperación valenciana.

martes, 21 de febrero de 2012

Regreso a Wiwika kuchu

(Publicada en L'Informatiu el 16 de febrero de 2012. Ver aquí)

Atucucho es el nombre de un barrio situado al noroccidente del Distrito Metropolitano de Quito en el que viven unas diez y siete mil familias. Su origen data del 1 de abril de 1988 cuando un grupo de personas organizadas como pre-cooperativa de vivienda invadió una antigua hacienda en búsqueda de un lugar en el que vivir. 

La semana pasada tuve el enorme placer de encontrarme con Luis Robles y Juan Tenorio, dos de los miembros de la organización barrial de Atucucho, acompañado por los buenos amigos del Centro de Investigaciones Ciudad, para que me contaran la historia de su barrio. Una historia compleja, dura, plagada de conflictos. Pero también una historia preñada de esperanza. 

Luis me contó como inicialmente llamaban a su barrio “Los palitos”, por las maderas de eucalipto que cortaron de la antigua hacienda con las que construyeron las primeras casas del asentamiento. Como se organizaron y trabajaron en minga para llevar el agua al barrio. Como siguieron luchando por conseguir la luz eléctrica, el alcantarillado y el adoquinado de sus calles. Como durante casi dos décadas y media han luchado por conseguir legalizar la tenencia de sus lotes, algo que están a punto de conseguir.

Luis y Juan me contaron como ahora se han dotado de una asamblea de promotores barriales. Cada manzana del barrio elige a un promotor o promotora barrial que participa en la asamblea semanal de promotores barriales, un espacio de participación e información al que acuden entre 120 y 150 personas cada semana. Las y los promotores barriales se encargan de difundir la información de la organización barrial a los moradores de su manzana, y llevan a la asamblea sus pedidos y propuestas.

Me contaron también como la organización barrial está promoviendo iniciativas productivas comunitarias, como están generando propuestas para la infancia, para la juventud, para los adultos mayores. Como están poniendo en marcha un banco comunitario. Como han comenzado a circular una moneda propia (el MIC, Moneda Interna Comunitaria) con la que remuneran la participación en actividades comunitarias y con la que ya se pueden pagar servicios comunitarios. Como están pasando de ser una organización barrial, a convertirse en un gobierno barrial.

Luis, Juan, y sus compañeros y compañeras de la organización barrial lo tienen claro. No mendigan limosna ni al gobierno ni a las organizaciones que colaboran con el barrio. Se han organizado para construir su futuro. Y para exigir sus derechos. 

Les pregunto de donde viene el nombre de Atucucho. Proviene del kichwa “atug” (lobo) y “kuchu” (rincón). Su barrio se llama Rincón de Lobos.

Termino el viaje a Ecuador y regreso a Valencia. Pienso en lo que Luis y Juan me contaron. Veo lo que acontece en mi tierra y no puedo dejar de pensar que deberíamos rebautizarla como wiwika kuchu. Rincón de ovejas.


martes, 14 de febrero de 2012

Desde Ecuador


(Publicada en L'Informatiu el 9 de febrero de 2012. Ver aquí)

Si la semana pasada escribía la columna semanal desde Bolivia, esta semana lo hago desde Ecuador. Si la semana pasada la pasé recorriendo comunidades indígenas de las tierras altas del Departamento de Chuquisaca, esta semana la he pasado visitando barrios periféricos del Distrito Metropolitano de Quito. 

En Chuquisaca, comunidades indígenas organizadas para poner en marcha sistemas de riego  en un intento de paliar los devastadores efectos del cambio climático, que para ellos y ellas han supuesto una alteración de los ciclos pluviales que ha generado serios problemas de seguridad alimentaria. En Quito, organizaciones barriales inmersas en un proceso de diagnóstico de sus realidades, y en la elaboración de planes participativos de mejoramiento para su barrios. En ambos casos, hombres y mujeres organizados para luchar por su futuro.

Tras cada una de las agotadoras jornadas de trabajo llega la hora del descanso. Antes de ir a dormir, pego una mirada rápida a la prensa digital para saber como anda la cosa en casa. Y si las jornadas de trabajo son estimulantes, el hojeo a la prensa me produce cada día más asco.

Un día Alberto Fabra viajando a Londres a humillarse ante Ecclestone, mientras las gentes del Parque Alkosa siguen en huelga de hambre reclamando lo que les pertenece con una dignidad que el President nunca alcanzará a entender. Otro día, la ex vicepresidenta Fernández de la Vega presentando su fundación por las mujeres de África rodeada de una panda de miserables empresarios que se hacen la foto de la vergüenza, porque tampoco entenderán nunca la dignidad con la que millones de mujeres africanas luchan por un continente que ellos y sus amigos llevan día a día a la miseria. Y hoy, la condena a once años de inhabilitación al juez Garzón, un personaje que, aún no gozando de todas mis simpatías, hizo lo que estuvo en sus manos por hacer justicia a las víctimas de una dictadura que durante décadas han resistido con dignidad, una dignidad que tampoco alcanzarán a entender nunca los siete jueces del Supremo que condenaron al juez por unanimidad.

Éstas y otras noticias me producen un asco infinito. Un asco, he de reconocerlo, que un día si y otro también me hacen pensar en el exilio. Seguir el mismo camino que siguieron miles de personas cuando la dictadura cuyos crímenes se empeñó en investigar el juez ahora condenado les cerró todas las puertas para vivir en libertad. Seguir ese camino ahora que día a día se van estrechando los espacios democráticos en el país en el que nací.

En esos momentos pienso en las compañeras y compañeros indígenas de Chuquisaca. En las compañeras y compañeros de los barrios periféricos de Quito. En sus esfuerzos de organización, en sus luchas, en sus resistencias, en su dignidad, en su ejemplo. Los mimos esfuerzos, luchas, resistencias, dignidad y ejemplo que nos brindan desde hace semanas, desde hace años, las compañeras y compañeros del Parque Alkosa. Respiro profundo, y pienso que en casa hay mucho trabajo por hacer. 

jueves, 2 de febrero de 2012

El primo de Mariano

¿Se acuerda ustedes del primo de Mariano Rajoy? Aquel que le dijo que si los meteorólogos no le podían asegurar el tiempo que iba a hacer mañana, ¿como iban a saber lo que iba a pasar dentro de trescientos años? Aquel en cuyas opiniones se basaba Mariano para afirmar que "tampoco lo podemos convertir [el cambio climático] en el gran problema mundial" 



En estos días no he podido dejar de acordarme de Mariano y de su primo. Ando en el Departamento de Chuquisaca, en Bolivia, evaluando un proyecto que ha promovido infraestructuras de riego sostenibles en comunidades campesinas indígenas de esta zona andina.

¿El problema de estas familias? Que para ellas, el cambio climático ha supuesto una alteración de los ciclos de lluvia y una reducción de las mismas. Para estas familias, el cambio climático no es una entelequia que pueda llegar dentro de trescientos años. Para estas familias, el cambio climático ha supuesto una drástica reducción en sus cosechas de patata y maíz, de las que se alimentan. Para estas familias, el cambio climático supone pasar hambre. 

Pero resulta que el pobre Mariano no es un experto en estas cuestiones. El problema no es que el pobre Mariano no sea un experto en esas cuestiones. Seguro que tampoco lo es en muchas otras. El problema es que se atreva a decir tonterías sin saber de lo que habla. ¿Aplicará los mismos criterios en la gestión del país que preside? ¿Cuándo las cosas no vayan bien, se disculpará diciendo que no es un experto en economía, o en salud, o en educación? 

miércoles, 14 de diciembre de 2011

El futuro de la cooperación valenciana

Hace algunas semanas, en la columna semanal en L'Informatiu hacía referencia a una noticia publicada en la prensa en la que el responsable de la cooperación al desarrollo de la Generalitat Valenciana, Josep María Felip, anunciaba el negro futuro que le espera a la cooperación valenciana.

Ayer acudí a un evento organizado por la Dirección General que encabeza el mencionado señor Felip. En teoría se trataba de socializar los resultados de la evaluación del Programa ERATI, una intervención coordinada entre tres ONGD (Ayuda en Acción, Médicus Mundi y Consejo Interhospitalario de Cooperación) y cofinanciada por la Generalitat Valenciana.  


Aunque en realidad, esa socialización de los resultados de la evaluación apenas duró 15 minutos (cabe felicitar a Josefina Piñon, por la increíble capacidad de síntesis), lo mismo que dedicó el señor Felip, a modo de clausura del evento, a reiterar sus lúgubres planes para la cooperación valenciana. En resumen: el mundo occidental está en crisis, ergo no hay dinero para la cooperación. 

No tengo duda que el señor Felip es consciente de la cantidad de aportes que el programa ERATI ha hecho para contribuir a mejorar la salud de la población mozambiqueña con los 7,5 millones de euros que ha aportado la Generalitat Valenciana. Justo la mitad de los 15 millones de euros que pagó a Calatrava por las maquetas de unas torres que nunca se construyeron. Menos de un 7% de los 110 millones de euros  que le va a costar la broma de la Fórmula 1. Apenas un 3% de los entre 200 y 300 millones de euros que ha enterrado en Terra Mítica. Por poner sólo algunos ejemplos. Señor Felip, ¿porqué le llaman crisis cuando quieren decir expolio?

En su intervención, el señor Felip afirmó "que las ONGD se tendrán que replantear su futuro". Y en eso si estoy de acuerdo. Y deberían  analizar con atención lo que han hecho en el pasado. ¿Cómo es posible que ante los terribles recortes en el presupuesto de cooperación de la Generalitat Valenciana, una campaña de recogida de firmas lanzada por la Coordinadora Valenciana de ONGD apenas haya recabado 5.000 firmas? 

martes, 8 de noviembre de 2011

Carta de un compañero rebelde

Esta mañana ha recibido la carta de un amigo, de un compañero rebelde. Una de esas personas que Bertolt Bretch calificaría de imprescindibles. La he leído con una profunda tristeza, la misma tristeza y amargura a la que él alude. Y yo sí, con rabia. Con la rabia intensa de que no haya podido ser, de que nos hayan asesinado un sueño. Pero sólo uno. Porque los sueños, el resto de los sueños, esos que lo llevaron a él, y a mí en otros tiempos, y a tantas otras almas, a compartir la casa grande de Las Segovias, esos no podrán asesinarlos nunca. 

Pero tras la tristeza, y la amargura, y la rabia, me queda una profunda alegría. La inmensa alegría de saber que hay locos como él que siguen creyendo en esos sueños. No me despido de Diego, ni de Rafa, ni de Roc, ni de los que serán empujados tras ellos. No es una despedida porque nos seguiremos encontrando en los caminos de la rebeldía. Transitaremos juntos en algunos caminos, y nos encontraremos en otros. Y siempre, como decía el poeta, defendiendo la alegría de la miseria y los miserables.

Con permiso del amigo rebelde (todo lo que sale de mis manos tiene licencia Creative Commons, me dice), comparto su carta:



No pudimos ser. La tierra
no pudo tanto. No somos
cuanto se propuso el sol
en un anhelo remoto.

Miguel Hernández


El 1 de noviembre comenzó un periodo de excedencia que me tendrá apartado de la organización durante un año, después de casi 10 de vinculación laboral y asociativa a ACSUR Las Segovias. En todo este tiempo, muchas de las personas con las que he compartido espacios en la organización ya no siguen. Algunas salieron por la puerta grande, otras por puertas más chiquitas. Hubo algunas que tuvieron que tirarse por la ventana. A mí, me han empujado. 

Pensé que esta carta iba a ser un buen espacio para despedirme de las pocas compañeras y compañeros que aún siguen creyendo en Las Segovias, y en lo que representa. Y siguen respetando su Historia. Pensé que podría aprovechar también para vomitar con letras toda la rabia y la indignación que siento, desde que unos advenedizos tomaron por asalto nuestra organización, obcecados en no dejar piedra sobre piedra del proyecto solidario original, y en borrar nuestra memoria colectiva.

Pero no me sale la rabia. Sólo me queda tristeza y amargura. 

No nos engañemos, la nuestra nunca ha sido una casa perfecta, pacífica y ordenada. Mucho menos una catedral, como alguna vez la denominó alguien con ínfulas de gestor de gran empresa. De hecho, a los pocos meses de entrar en Las Segovias en 2002, cuando la tierra negra de Guatemala se me pegó definitivamente a la planta de los pies y cuando las palabras sordas de los pueblos sin voz atravesaron para siempre mi corazón, tuve que padecer la primera de una larga serie de injusticias que han llevado a la organización a donde ahora está. Fue entonces cuando el colectivo de personas que hacían posible el trabajo en el país -un equipo humano que sería la envidia de cualquier organización comprometida-, fue desmantelado por las arbitrariedades de un poder que siempre ha estado demasiado concentrado. 

ACSUR Las Segovias desapareció del mapa durante años en Guatemala. Yo mantuve a todos los amigos y las amigas de entonces, con quienes a pesar de todo, he podido seguir trabajando. Y la experiencia me sirvió para conocer uno de los rostros de la asociación; el más terrible, el más implacable, el que siempre gana. El mismo que pude conocer después en El Salvador, cuando la dignidad de las compañeras del Equipo Técnico las llevó a dimitir en bloque. El mismo que se revuelve a cada poquito y escupe bilis en forma de represión. Demasiadas veces lo vi. Demasiadas.

Pero Las Segovias no es eso. Al menos -y a pesar del que sería el deseo de los vencedores- no es sólo eso. Conocí también el compromiso y la militancia de un puñado de personas desperdigadas por el mundo que se rompían la cabeza contra las piedras de la catedral -¿o era un castillo?- y que seguían empeñadas en hacer posible lo imposible. En abrir camino a puro machete para la ternura, la solidaridad y la revolución. Pocas siguen vinculadas a la organización. Ellas saben a quién me refiero, y saben también que cuentan con mi respeto y mi admiración, dondequiera que se encuentren ahora.

Tuve, por último, la enorme suerte de compartir militancia y trabajo con un colectivo de seres humanos excepcionales, colosales... gigantes. De ellos no me despido, porque a los amigos no se les despide por carta. Y porque el cordón umbilical de la dignidad rebelde seguirá latiendo entre nosotros, pase lo que pase, pese a quien pese. Fue en el País Valencià donde aprendí que militancia y trabajo no son términos que puedan caminar separados. Fue también donde comprendí la verdadera dimensión de los conceptos de libertad, autonomía, solidaridad, horizontalidad o autogestión. Cada hora compartida con mis compañeros y mis compañeras representa un aprendizaje incalculable para mí. Y me ha convertido en una persona mejor de la que era cuando llegué.

Los de arriba no lo saben -o tal vez no lo entiendan-, pero en el País Valencià existe una organización. No una estructura vacía que se reúne cada tanto a tomar decisiones a puerta cerrada. No una cúpula que necesite codearse con ministros, estar presente en cónclaves internacionales o mirar a Bruselas para que parezca que tiene algo que decir. No el apéndice de ningún partido político. No el triste teatro de una asamblea mutilada en la que 25 gentes se permiten hablar por toda una organización. No.

En el País Valencià existe una organización modesta que mira hacia abajo, que ha enraizado en su tierra y en su cultura. Que es capaz de congregar a cientos de personas para decidir dónde está el horizonte y cómo vamos a trabajar para alcanzarlo. Que se ha ganado a pulso el respeto y al apoyo de los colectivos más diversos, desde otras ONGD hasta grupos informales de campesinas; desde las administraciones locales hasta las asambleas populares de barrio; desde las universidades hasta las asociaciones de amas de casa de pueblos escondidos por las montañas; desde grandes organizaciones técnicas de cooperación, hasta comunidades indígenas sin papeles ni estatutos, pero con una dignidad rebosante. 

Haber formado parte de este sueño -seguir formando parte de él- es una recompensa de la que me estaré nutriendo toda la vida, aunque tal vez nunca pueda encontrar de nuevo el camino de regreso a mi casa. 

Para los que no nos dejan ser, no tengo ninguna palabra de despedida, más allá de las que escribió León Felipe hace algunas décadas:

"Todo lo que se pesa, todo lo que se compra, 
todo lo que se mide y se cuenta, 
lo habéis defendido como perros, 
y todo se ha salvado... ¡todo!... 
pero habéis asesinado los sueños, 
¿oísteis? 
¡HABÉIS ASESINADO LOS SUEÑOS!"

domingo, 23 de octubre de 2011

Lo que me gustaría votar (II) Internacionalismo


(Publicada en L'Informatiu el 20 de octubre de 2011. Ver aquí)

Seguimos con la serie iniciada la semana pasada sobre los rasgos clave de la propuesta política a la que me gustaría apoyar en las próximas elecciones. Y permítanme que reconozca que he modificado la secuencia inicialmente prevista a raíz de una noticia publicada hace unos días en prensa de la que se hacía eco mi amigo Rafael Monterde en su recomendable blog  sobre evaluación.

El responsable de la cooperación al desarrollo de la Generalitat Valenciana, Josep María Felip, anunciaba los recortes que se vienen en la ayuda oficial al desarrollo autonómica. Según él, “los años dorados de la cooperación no son repetibles”. La pregunta inmediata es ¿a qué años dorados se refiere el señor Felip? Porque si se refiere al período en el que la cooperación autonómica valenciana ha estado en manos del tándem conformado por el propio Felip y Rafael Blasco, habría que preguntarse para quien han sido dorados esos años. ¿Tal vez para el entramado de organizaciones investigado por la fiscalía? ¿Tal vez para el propio Partido Popular que se promocionó con el 1% de las subvenciones concedidas a las ONGD? ¿Tal vez para la federación de ONGD afines favorecida desde la propia Consellería para  contrarrestar el papel de la crítica Coordinadora de ONGD de la Comunidad Valenciana?

Porque si analizamos la cantidad de recursos destinados a ayuda oficial al desarrollo, los últimos años se han caracterizado por recortes que han llevado a la cooperación valenciana a los niveles más bajos de toda España. Y si analizamos la calidad, el panorama es bastante más desalentador. Ausencia de una política con objetivos definidos y personal externalizado con unos niveles de rotación que imposibilitan una gestión de calidad son, entre otros, los elementos que han caracterizado su gestión. Lamentablemente ser valenciano y trabajar en el sector de la cooperación implica, demasiado a menudo, tener que escuchar en los países en los que se trabaja comentarios cuestionadores (siendo benevolente) sobre la no-política de cooperación autonómica valenciana.

Pero no contento con anunciar el fin de la dorada época, el señor Felip avisa que las ayudas de cooperación tendrán que ir “a los países de donde viene la emigración y así poder actuar como un freno”. Más allá de asumir que el responsable de la cooperación autonómica valenciana desconoce que en el 2011 el número de españoles que han emigrado supera por primera vez en años al de los migrantes que llegan a este país, resulta evidente que para el Partido Popular el Pacto Valenciano contra la Pobreza que firmó junto con el resto de fuerzas con representación parlamentaria, y en el que se afirma que la erradicación de la pobreza es un  imperativo ético, social, político, y económico, es papel mojado. Igual de mojado que la Ley de la Cooperación al Desarrollo de la Comunitat Valenciana que recoge en artículo 21 que el presupuesto de cooperación al desarrollo tendrá un importe mínimo equivalente al 0,7% de los presupuestos de la Generalitat, algo que ha estado muy lejos de cumplirse desde su aprobación en febrero de 2007.

Que la solidaridad internacional sea uno de los sectores más castigados por los recortes presupuestarios dice mucho de nuestros gobernantes, para los que los imperativos éticos parecen servir únicamente en tiempos de bonanza.

La solidaridad internacionalista no puede depender de los vaivenes de la situación propia. La superación de una situación internacional a todas luces injusta no puede ligarse al interés propio y al control de los flujos migratorios. En épocas de crisis, los excluidos por el sistema en el que vivimos suelen llevarse la peor parte. Recortar los recursos de cooperación es apretar el lazo que se cierne sobre su cuello. 

Y ya saben, no pienso sugerirles a quien votar. Pero háganlo. Voten. Y voten a una opción que apueste con rotundidad por el internacionalismo solidario.