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martes, 7 de julio de 2015

Carolina Punset: Yo estoy de acuerdo con usted.

Hace algo más de una semana, señora Punset, armó usted un tremendo revuelo al afirmar en su discurso en el debate de investidura en Les Corts Valencianes que "allá donde triunfa la inmersión lingüística estamos volviendo a la aldea". Y tengo que decir, señora Punset, que yo estoy de acuerdo con usted.

Escribo estas líneas después de regresar de una semana de trabajo con "aldeanos" kichwas del pueblo Saraguro, en la sierra ecuatoriana. No es la primera vez, y espero que no sea la última. En los últimos años tuve el privilegio de compartir con aldeanos y aldeanas kichwas y aymaras en la América andina, mayas en Mesoamérica, guaraníes en Argentina y Paraguay. Tuvo que ser lejos del territorio donde nací y dónde he vivido más de cuarenta años, dónde empezara a descubrir que la única alternativa de supervivencia de este planeta en el que vivimos usted y yo, pasa por el regreso a la "aldea".

En realidad, a ese concepto de aldea en el que yo pienso, los pueblos kichwas lo nombran como "sumak kawsay", los aymaras como "suma qamaña", en las lenguas mayas utilizan las expresiones "utzilãj k'aslemal", "raxnaqil" y "ral ch'och'", y los guaraníes se refieren a él como "teko porä". Quienes lo tradujeron al castellano utilizan expresiones como "buen vivir", "vivir bien" o "vivir en plenitud".

Piense, señora Punset, en un proyecto político de vida que pase por el proceso de satisfacción y bienestar colectivo, potenciando la vida en equilibrio con la naturaleza. Frente al intento permanente del capitalismo de "vivir mejor" (mejor que ayer, mejor que el otro o la otra), simplemente vivir bien. Un vivir bien que nos alcance a todas y a todos. 

Frente al discurso hegemónico que implica crecimiento en lo económico, individualismo en lo social, depredación en lo ambiental y representación (o, cada vez más, autoritarismo disfrazado de representación) en lo político, la aldea implica para mí decrecimiento en lo económico, comunidad en lo social, armonía en lo ambiental y participación en lo político.

Y sí, señora Punset, lo reitero. Estoy de acuerdo con usted. La inmersión lingüística, o en un sentido más amplio, la defensa de la lengua y la cultura propias, junto con la defensa del territorio, juegan un papel central en la lucha por el regreso a la aldea. Así me lo han enseñado los hermanos y hermanas indígenas de Abya Yala. Los mismos, las mismas que llevan quinientos años luchando contra la barbarie del capitalismo, y que a pesar de siglos de colonialismo (el mismo colonialismo que habita en su mente y que le lleva a decir lo que dijo en el debate de investidura), todavía resisten. 

Señora Punset. Nosotros, nosotras, aquí... también resistiremos a su colonialismo.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Meijide, Iglesias, Ortega y la #MarcaEspaña

Curioseo en internet la entrevista (puedes verla íntegra aquí) que Risto Meijide hizo ayer a la cara más pública de Podemos, Pablo Iglesias

Pablo Iglesias en un momento de la entrevista realizada por Risto Meijide.

En un momento dado de la misma (a partir del minto 20 aproximadamente), la conversación se orienta hacia el papel de los "empresarios". El entrevistador hace una encendida defensa del empresariado, y en un momento dado (a partir del minuto 22:30) particulariza su defensa en la figura de Amancio Ortega, fundador de Inditex: "Un tío que empieza con una mercería, vendiendo batas de guatiné a la ama de casa y acaba siendo Inditex. Eso es a lo que aspiramos todos. Gracias a ese tío tenemos una marca España. Eso es la marca España. Ahí es dónde ni tú, ni ningún político que se ponga por medio va a poder criticar eso. Eso son hechos", afirma el señor Meijide.

Al señor Meijide, me gustaría recordarle algunos "hechos" que han sido publicados en este país (poco dado, por cierto, a cometer la osadía de publicar contra las grandes multinacionales):

En la India, INDITEX compra a empresas textiles con condiciones laborales cercanas a la esclavitud: "Niñas y adolescentes trabajando sin contrato, privadas de libertad y en condiciones insalubres durante más de 72 horas a la semana por un salario de 0,88 euros al día, del que sólo podrán disponer cuando hayan transcurrido de tres a cinco años y que servirá para pagar su dote matrimonial".

En Argentina, Zara produce en condiciones de esclavitud: "subcontrata en Argentina su producción a talleres textiles clandestinos donde se esclaviza a costureros inmigrantes".

Prácticas similares emplea INDITEX en Brasil, donde "un escándalo relacionado con los derechos humanos ha salpicado directamente a la empresa española Zara, del Grupo Inditex, tras haberse destapado que un proveedor de la firma en Brasil empleaba a trabajadores bolivianos y peruanos en condiciones de esclavitud".

Pero no hace falta irse tan lejos. Como nos relataba hace apenas un año el periodista (y amigo) Toni Martínez, el tercer hombre más rico del mundo también ha aprovechado condiciones de explotación en Galicia para amasar su fortuna.  

No se a lo que aspira el señor Meijide, yo sinceramente no es a ésto a lo que aspiro. Y si esta es la marca España de la que podemos presumir, a mí por favor que me borren.

Por cierto, creo que Pablo Iglesias desaprovechó una estupenda oportunidad para hacer pedagogía crítica, y afirmar con rotundidad que PODEMOS no quiere que el futuro económico de este país se sustente en empresarios como Amancio Ortega.

PD: Una buena manera de estar al tanto de las tropelías que llevan a cabo las empresas del sector textil, y de las alternativas que tenemos para vestirnos de otra manera, es seguir la campaña Ropa Limpia, promovida por Setem.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Pedro Sánchez, el populismo y la desigualdad.

El flamante Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, concedió ayer su primera entrevista en televisión desde su nombramiento, a la cadena Antena 3. Reconozco que no tuve paciencia para ver la entrevista entera, pero en uno de los momentos de zapping me quedé con una de las frases que pronunció, una de las que hoy se destacan en la propia página web de Antena 3. "El final del populismo es la Venezuela de Chávez" destacan en la web de la cadena privada de televisión (ver en el siguiente vídeo a partir del minuto 0:45).
  

La frase de Pedro Sánchez: "el final del populismo es la Venezuela de Chaves (sic). La pobreza, las cartillas de racionamiento, la falta de democracia y sobre todo la desigualdad". 

Más allá del lapsus (tal vez el subconsciente traicionó al líder del PSOE al hablar de desigualdad y le hizo confundir al ex-presidente de su partido con el mandatario venezolano), al señor Pedro Sánchez habría que decirle que si quiere criticar el populismo y el gobierno de Chávez, hay muchos argumentos para hacerlo, con seriedad, sin llegar a la mentira.

Porque Venezuela tiene muchos problemas, demasiados. Pero si de algo puede presumir en los últimos tiempos, es precisamente de liderar en su continente la lucha contra la desigualdad, y así lo reconoce hasta Naciones UnidasUna materia, por lo demás, en la que España no debería dar lecciones, teniendo en cuenta que se encuentra en el vagón de cola de la eurozona.

Los datos son rotundos. El coeficiente de Gini es uno de los principales indicadores utilizados para medir la desigualdad de ingresos.

Veamos como ha evolucionado en los últimos años en Venezuela (ver fuente aquí):


Y ahora, veamos como ha evolucionado en España (ver fuente aquí):




domingo, 16 de febrero de 2014

El por qué de Germán

Hoy en la mañana salí a callejear Quito y terminé entre los puestos de artesanía del parque El Ejido. Cuando las plantas de los pies empezaban a pedirme un descanso, me senté en uno de los bancos y saqué el libro que ando leyendo. Y ese momento se me acercó Germán a pedirme un cigarrillo. 

Germán es uruguayo, deba andar en la treintena, y luce una barba poblada que no esconde sus lindos rasgos. Le ofrecí papel, filtro y tabaco suelto, y en el tiempo que tardó en servirse intercambiamos cuatro frases. Suficientes para que a ambos nos apeteciera intercambiar alguna más.

¿Dónde puede tomarse uno un buen sanduche para reponer energías? le pregunté. Acá cerca hay un sitio decente, me respondió. ¿Te apuntas? le invité. Si paga la madre patria, no tengo ningún inconveniente, remató. 

Y entre sanduches de pernil y unas cuantas pilsener Germán me ha contado que estudió contaduría en la Universidad de la República, en Montevideo. Que anduvo trabajando un par de años en una empresa de su ciudad, y que a mediados de la primera década del siglo la crisis en su país le obligó a exiliarse. Un primo que andaba por Madrid le sugirió que fuera para España. Y terminó en Gandía, trabajando en las oficinas de una empresa del sector del mueble. Pero llegó la crisis a España, y de nuevo le obligó a exiliarse.

Dos exilios económicos en menos de cinco años son demasiado, me cuenta Germán. Así que decidí que si tenía que seguir botando de un lugar a otro, lo haría en función de mis decisiones, y no de las de los mercados internacionales.

Germán había ahorrado lo suficiente como para poder tomarse unos meses para pensar. Pensar dónde, cómo y por qué. Respecto al dónde, decidió que sería en su continente, en América Latina. El cómo, no volviendo a ser nunca empleado de nadie. El por qué… ahí le surgieron más dudas.

Me cuenta Germán que cuando decidió que sería en su continente, buscó un destino al que pudiera llegar con billete de avión barato. Y Quito le pareció una buena opción. Hace seis meses que llegó a la capital ecuatoriana, y en los primeros tres aprendió a trabajar la bisutería.

Ahora vendo las artesanías que yo mismo hago, me sigue contando. Unos días me ubico en los alrededores del mercado artesanal de La Mariscal. Otros en el parque El Ejido. Cuando me canso de Quito, traslado la “oficina” a la costa. O a algún lugar de la sierra. Y el día que me canse de Ecuador, tal vez cruce la frontera, todavía no sé en qué dirección.

Sabes, me dice Germán cuando estamos a punto de despedirnos, en estos meses seguí dándole vueltas al por qué. Acá en Ecuador hablan mucho del Buen Vivir, del Sumak Kawsay. Yo no acabo de entender bien lo que significa eso. Pero yo le di mi propia lectura. Yo necesito poco para vivir bien, porque no necesito vivir mejor. Ni mejor que nadie, ni mejor cada día. Solamente vivir bien, y de un modo que no implique que el resto no pueda vivir igual de bien que yo.

Y mientras se aleja con una sonrisa, creo que sí que lo entendió. Y creo que encontró el por qué, un por qué.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Paraguay: dos días en ruta

En rojo, la ruta de estos días
Entre el lunes y el martes me ha tocado recorrer unos 750 km. en carretera por Paraguay. Desde Asunción al Departamento de Alto Paraná, de ahí al Departamento de Misiones, y de regreso a la capital, y lo he hecho acompañado de dos paraguayos a los que -su identidad es lo de menos- podríamos llamar 'Gato' y 'Cabra'. 

Arrancamos el lunes de mañanita, y tras la parada obligatoria para cargar agua con hielo para el tereré y comprar chipá con que acompañarlo, iniciamos la ruta. Y la iniciamos, nada más y nada menos, con una terna musical que comenzó con las "Cartas amarillas" de Nino Bravo, continuó con "Vino griego" de José Vélez, y culminó con "Un velero llamado libertad" de José Luis Perales. La banda sonora fue suficiente para que mis compañeros de viaje se largaran con una conversación en la que me interrogaban acerca de las similitudes y diferencias entre España y Paraguay.     


Según me dicen, la mejor chipería del país.

Tras unos instantes deambulando entre parecidos y diferencias en los paisajes y la gastronomía, llegamos a las cuestiones importantes. Tal vez convenga decir en este momento que antes de arrancar el viaje hicimos una escala técnica en casa de 'Gato' y que la pared principal de su salón estaba presidida por enorme retrato de Alfredo Stroessner; "Mi general", como le llama 'Gato'. Porque 'Gato', un paraguayo de algo más de medio siglo, es profundamente estroesnista. Sin duda, su biografía personal (la de 'Gato') tiene mucho que ver con ello: padre militar, vivienda entregada por "su general", es uno de esos paraguayos que piensan que la dictadura de Stroessner fue una época de "extraordinaria placidez" (¿les suena de algo, amigos españoles?).

Así que decidí que era un buen momento para aventurarme por terrenos pantanosos. Y comenté... "En España también tuvimos una dictadura de casi cuarenta años". Y la aventurada frase ha dado para horas de conversación durante los dos días que hemos andado en ruta por el sur del país. Dos días conversando, en la ruta pertrechados de tereré, en la cena mientras degustábamos un buen corte de "peceto" (según mis acompañantes paraguayos uno de los "cortes más nobles de la canal del cuarto de la vaca"... días antes tuve la oportunidad de degustar el "cupín" o "cupim", un corte extremadamente tierno que según me contaron procede de la joroba del animal... algún día quisiera hacer un posgrado en cortes de vaca...) acompañado de mandioca hervida, al amanecer mientras tomábamos unos mates...


El dictador Franco entregó al dictador Stroessner las llaves de la ciudad de Madrid en 1973. 

Y lo que en su origen fue una sencilla provocación que buscaba poder conversar con mis compañeros de viaje sobre su país, su historia, y como ésta condiciona la situación actual, me ha llevado a pensar que la comparación no es en absoluto descabellada. Sin duda, las diferencias entre España y Paraguay son numerosas. Pero en ambos casos su historia reciente está marcada por una larga y cruenta dictadura, en ambos casos finalizada con una amable transición a la democracia. Amable para los que fueron cercanos al poder de los dictadores.

En España, con una monarquía decidida por el dictador, con una transición pactada entre las élites políticas y económicas del país. En Paraguay con un golpe de estado encabezado por el consuegro del dictador y hasta ese momento su mano derecha, que disolvería en parlamento, legalizaría a todos los partidos políticos (excepto el comunista) y convocaría elecciones... para que siguiera gobernando el Partido Colorado, el partido de Stroessner.

En ambos casos renunciando a la memoria, a la justicia y a la reparación de las víctimas de la dictadura. En ambos casos con el beneplácito de los Estados Unidos. En ambos casos con consecuencias para la situación actual del país.

Porque en Paraguay, gentes como 'Gato' pueden seguir reivindicándose como estroesnistas sin ningún problema, como en España los hay que siguen reivindicándose franquistas sin despeinarse. O lo que es peor, gente como 'Cabra', un tipo joven que todavía no alcanza la treintena, con una buena preparación académica, liberal en sus costumbres, no lo hace, pero llega a afimar que "Stroessner fué un mal necesario para el país".

Sin duda, en franquismo en España, y el estroesnismo en Paraguay, han dejado un déficit de cultura cívica en nuestras respectivas sociedades. Un déficit que explica, en buena medida, la escasa reacción ciudadana al latrocinio generalizado de las clases dominantes en ambos países. Décadas de expolio institucionalizado sin duda tienen consecuencias sobre la aceptación o el rechazo que estas prácticas generan en la población, y sobre las reacciones a las mismas. 

Un déficit de cultura cívica que explica, en buena medida, la escasa cultura organizativa en ambos países. Países en los que durante décadas cualquier atisbo de organización social era considerado delictivo, en los que quienes pretendían organizarse para transformar la situación del país eran perseguidos, encarcelados, torturados, asesinados o desaparecidos. Décadas de inocular el miedo en el cuerpo social tienen consecuencias.

Paraguay y España se merecen un futuro mejor que el presente del que disfrutan (o del que padecen). Pero será difícil que lo logren si no consiguen memoria, justicia y reparación para las víctimas de sus dictaduras. Será difícil que alcancen otros niveles de cultura cívica si no son capaces de mirar hacia atrás para aprender, para superar y poder encarar el futuro desde otros parámetros. 

martes, 8 de octubre de 2013

Paraguay: primeras imágenes

En estos días han sido varios los amigos, las amigas, que conociendo que iba a pasar las próximas dos semanas en Paraguay, me han pedido que les cuenta alguna cosa sobre este país que, como todos ellos me han comentado al pedírmelo, no existe para los medios de comunicación españoles.

Paraguay. Algo menos de siete millones de personas viviendo en una superficie menor que la de España pero mayor que la de Alemania. Mucha tierra para pocas personas. Apenas 17 personas por kilómetro cuadrado. En España somos algo más de 90. En Alemania, más de 230. 

Mucha tierra, y muy fértil. En el año 2010, Paraguay superó por primera vez en su historia los doce millones de toneladas de producción de granos. Sólo un año después superaba los quince millones. Ese mismo año, el 2011, se contabilizaban en el país más de doce millones de cabezas de ganado bovino. 

¿Se imaginan cuanta gente puede alimentarse con quince millones de toneladas de granos y doce millones de vacas? Yo no tengo ni idea, pero hice algunas consultas. Y me dicen que entre sesenta y setenta millones de personas. Diez veces la población de Paraguay.


Vacas paraguayas. Muy probablemente no fueron "disfrutadas" por ningún paraguayo/a.

Y a pesar de eso, hace exactamente un año el representante de la FAO en Paraguay recordaba que éste es el país de Sudamérica en el que hay más hambre. Si en el año 2007 un 16,8% de la población paraguaya tenía problemas de subnutrición, en 2012 el dato había trepado hasta el 25%. Uno de cada cuatro paraguayos pasa hambre.

Pero los paraguayos, y las paraguayas, no debería preocuparse. En esos mismos años, el comportamiento "económico" del país fue excelente. Con excepción del 2009, el resto de años el PIB creció a un ritmo superior al 5%, alcanzando en 2010 un pico superior al 15% de crecimiento. Es lo que tiene centrar la economía en las exportaciones (¿les suena de algo a los amigos españoles?). Si no pueden comer granos y filetes de ternera, siempre podrán alimentarse de PIBs. 

domingo, 6 de octubre de 2013

Tres historias en tránsito en el aeropuerto de Miami

Ha tenido que ser una larga espera en tránsito en el aeropuerto de Miami la que me ha hecho encontrar la oportunidad de retomar este blog, seis meses después.


Una "reorganización de procesos" desde la última vez que pasé por este aeropuerto (siempre que puedo, procuro evitarlo) ha significado superar los trámites de migración en apenas quince minutos. I can't believe it, repetía sorprendido el señor que los pasó delante de mí ante la diligencia con que avanzaban las colas, en otros momentos interminables.

El caso es que mi vuelo de American Airlines (hay cosas peores que la comida que dan en los vuelos de Iberia) aterrizó en Miami a las 14:35 y en apenas media hora había pasado por migración, recogido el único paquete que había facturado para pasarlo por aduana y devolverlo, y estaba listo para enfrentarme a casi ocho horas de espera hasta la salida del vuelo que me ha traído a Paraguay. Y con todo, la espera no se hizo pesada.

Apenas me había sentado y me estaba enchufando los cascos para escuchar algo de música cuando se me acercó un señor mayor, piel morena, pelo blanco, tres enormes maletones que sólo podía arrastrar a turnos. ¿Sería tan amable, señor, de explicarme por dónde tengo que ir? me preguntó a la vez que extendía su brazo para entregarme una hoja impresa con su itinerario. En tránsito como yo, pero en su caso entre Santo Domingo y Washington. Lo he acompañado al punto en el que tenía que entregar el equipaje facturado, le he indicado el lugar por el que tenía que pasar el control para dirigirse hacia su puerta de embarque, y he terminado comentándole que no tuviera prisa, que todavía faltaban unas horas para que saliera su vuelo. ¿Y sería tan amable, señor, de aceptarme que le invitara a tomar un café? ha sido su respuesta.

Y tomando esos cafés (mucho peores que los de Santo Domingo me decía el señor) ha sido como me ha contado que hace dos meses que enviudó -después de cincuenta y nueve años casado con su Mariela-, que su única hija vive desde hace años en Washington, y que después de mucho resistirse ha cedido a su voluntad -la de su hija- de irse a vivir con ella, y con su marido -de su hija- y con sus nietos -de él-.

¿Y qué voy a hacer yo en esa ciudad? ¿Usted cree, señor, que encontraré en esa ciudad alguien a quien le guste jugar al ajedrez? ¿Cree usted, señor, que encontraré algún lugar en el que tomarme un traguito de ron por la tarde, cuando caiga el sol? ¿Cree usted, señor, que conseguiré en esa ciudad algún lugar dónde comprarme unos cigarros puros dominicanos?  

El banco de la "Animal Relief Area"
Cuando hemos acabado los cafés, lo he acompañado de nuevo al punto de control, y ahí, antes de despedirme con un abrazo, ha echado mano al bolsillo de su chaqueta y ha sacado uno de esos cigarros puros dominicanos que tanto le gustan porque huelen a muslos de mujer, como los muslos de su Mariela. Y mientras me fumaba ese puro en los exteriores del aeropuerto, sentado en el único banco que he encontrado, el de la "Animal Relief Area", he caído en la cuenta que el señor no me dijo su nombre. Repitió como una docena de veces el de su Mariela, pero no me llegó a decir el suyo. Y he disfrutado ese cigarro puro casi tanto como unos muslos de mujer.

Andaba dándole las últimas caladas cuando a mi espalda un señor, éste de piel morena y pelo todavía más moreno, de menor estatura que el marido de Mariela y bastante más joven que él, me ha pedido fuego. ¿A usted también le gustan los puritos? Éstos que me fumo yo son de Estelí. Y fumando el segundo puro de la tarde (más de los que suelo fumar en un año normal), al que me ha invitado Camilo, es que me ha contado que nació en Estelí, que se llama como se llama porque sus padres le pusieron el nombre de Camilo Cienfuegos, porque cuando nació hacía poco que los barbudos habían entrado victoriosos en La Habana, que la Contra mató a su padre y a sus dos hermanos mayores, y que hace unos años que emigró a Estados Unidos, que le dolía vivir en el país que apoyó a los asesinos de su padre y sus hermanos, y que hace un año decidió regresar a su país, y que éste año que ha pasado en Managua le ha dolido más que vivir en "los Estados" porque Daniel traicionó la revolución; que él sigue siendo sandinista pero no soporta más vivir en su país, y que así ha decidido regresarse a "los Estados". Y el segundo cigarro puro de la tarde me ha sabido amargo, muy amargo.

Me he despedido de Camilo y he entrado de nuevo al edificio del aeropuerto porque el calor fuera era insoportable, y me he sentado en una de las filas de asientos de una de las zonas de espera. Antes de que pudiera enchufarme de nuevo los cascos se ha sentado a mi lado una mujer, de piel tan morena como la de Camilo, y de pelo tan negro como el de Camilo, y me ha brindado una sonrisa tímida, y así ha arrancado la tercera historia en tránsito.

¿Es la primera vez que viene a los Estados Unidos? me ha preguntado. Yo le he contestado que en realidad lo único que conozco de los Estados Unidos es el aeropuerto de Miami, por el que he pasado unas cuantas veces. Y entonces me ha contado que se llama Josefa, que ella es la primera vez que viene, y que va a vivir con su hermana que emigró de Guatemala, el país en que ambas nacieron, hace diez años. Que su hermana tiene papeles porque se casó con un americano (y he entendido que al decir americano se refería a estadounidense). Y después de un rato largo de contarme de su vida en Xela (y le ha sorprendido que no conozca los Estados Unidos pero si conozca Xela), me ha explicado que se ha venido a vivir con su hermana porque su marido -el de Josefa- no le da buena vida, y una lágrima se ha deslizado por su mejilla -la de Josefa- y he entendido lo que quería decir con no darle buena vida. Y con la segunda lágrima deslizándose por su mejilla a mi se me ha hecho un nudo infinito en el estómago, y he sentido en la boca un sabor todavía más amargo que el que me ha dejado el puro de Camilo.

Me he despedido de Josefa con un abrazo largo, y le he deseado que le vaya muy bien. Y me he ido paseando hacia la calle, a fumarme el último cigarro del día en Miami antes de embarcar yo también, escuchando las conversaciones -todas en castellano- de los empleados del aeropuerto y tarareando en mi cabeza la canción de Calle 13.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Abyayalizar España (y Catalunya)

(Publicada en 'Espai Valencià' el 23 de octubre de 2012. Ver aquí)

El 15M, el 25S, motivos para sentir orgullo.

El ministro de educación del gobierno español, José Ignacio Wert afirmaba hace unos días que el “objetivo del gobierno era españolizar a los alumnos catalanes”. Poco después aclaraba a qué se refería: “españolizar es que un estudiante en Cataluña se sienta tan orgulloso de ser catalán como de ser español”. 

Yo intento encontrar razones, señor Wert, para sentirme orgulloso de ser español. Pero su gobierno no me lo pone fácil. Tampoco me lo pondría fácil, le cuento, el gobierno del señor Artur Mas para sentirme orgulloso de ser catalán.

Tal vez tuviera algún motivo para sentirme orgulloso si su gobierno hubiera incrementado el porcentaje del PIB dedicado al gasto en salud en un veinte por cien, como ha hecho el gobierno de Rafael Correa en Ecuador desde que llegó al poder en 2006. 

O si hubiera logrado mejorar el Índice de Desarrollo Humano en doce puntos, como logró el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela en la pasada década, reduciendo el coeficiente de Gini –indicador utilizado para medir la desigualdad– en otros doce puntos (en ese mismo periodo, la desigualdad en España creció dos puntos).

Quizás encontrara motivos si los dos partidos mayoritarios, en lugar de apoyar una reforma constitucional que establece el concepto de “estabilidad presupuestaria” e introduce la prioridad absoluta del pago de una deuda ilegítima, hubieran apoyado un proceso constituyente  como el de Bolivia en el que, entre otras cuestiones, se consagró un estado plurinacional e intercultural, o como el de Ecuador que incorporó por primera vez en la historia los derechos de la naturaleza en un texto constitucional.
Puede que al menos encontrara alguna razón si su gobierno hubiera impulsado un proceso de recuperación de la memoria histórica y hubiera promovido, por ejemplo, la creación en el Valle de los Caídos de un Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos, tal y como han hecho en Argentina los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner en la antigua Escuela de Mecánica de la Armada

Ninguno de los mencionados gobiernos de América Latina (o de Abya Yala, como la llaman los indígenas Kuna y como prefieren hacerlo las organizaciones indígenas del continente) me parece perfecto. Es más, no tengo dudas de que el gobierno de Correa no hubiera incrementado el presupuesto de salud o el de Chávez habría reducido la desigualdad sin la presión de las organizaciones sociales. Como no tengo dudas de que el gobierno de Evo Morales ha podido dar los pasos que ha dado gracias a la fortaleza de las organizaciones indígenas que lo apoyan cuando acierta el camino y lo censuran cuando lo equivoca. Sería imposible pensar en los avances logrados en cuestión de memoria en Argentina si no existieran las organizaciones de derechos humanos que han luchado por conseguirlo desde la dictadura.

La fortaleza de las organizaciones sociales en estos países –que ya vivieron hace unas décadas el sufrimiento de la deuda externa odiosa e ilegítima y de los planes de ajuste estructural  que ahora nos está haciendo sufrir en España su gobierno– son claves para la consecución de los logros mencionados. Por eso, tal como hicieron los gobiernos latinoamericanos en aquel contexto, su gobierno apuesta por criminalizar la lucha social. Considerar la resistencia pasiva un atentado a la autoridad o prohibir grabar a la policía son sólo algunos de sus intentos por reprimir lo que saben que es inevitable.

Porque hay otros caminos para construir una sociedad habitable. Los pueblos indígenas de Abya Yala nos ofrecen una propuesta con su concepto del “Buen Vivir” (Sumak Kawsay para los quichuas, Suma Qamaña para los aymaras, Ñande Reko para los guaraníes).  Frente a la concepción occidental del “progreso” centrado en el ser humano, su concepción aboga por el equilibrio, la complementariedad, la vida y la armonía con la naturaleza. Frente al continuo intento de “vivir mejor” occidental, simplemente vivir bien. Y nos ofrecen un camino: organizarnos para conseguirlo.

Si de algo me puedo sentir orgulloso, señor Wert, es de las gentes que salieron a la calle el 15-M, de los jóvenes estudiantes de la llamada primavera valenciana, de las personas que rodearon el Congreso el 25-S, como me siento orgulloso de las personas que en el estado español llevan décadas organizándose para construir un mundo mejor, de las y los indígenas que se levantaron en 1990 en Ecuador para pedir un estado plurinacional, de las y los bolivianos que diez años después se levantaron en Cochabamba para impedir la privatización del agua, de las y los trabajadores sin tierra que desde hace casi tres décadas se organizaron en Brasil para luchar por la tierra o de los H.I.J.O.S, madres y abuelas que en Argentina no han permitido el olvido y la impunidad.

jueves, 26 de julio de 2012

La hipocresía (interesada) de los medios de comunicación españoles

(Publicada en Cremats el 26 de julio de 2012. Ver aquí)

Hoy me estreno en el blog colectivo "Cremats", con este artículo sobre la hipocresía (interesada) de los medios de comunicación españoles. Un lujo compartir esta aventura conjunta con Juan Enrique Tur, Sergi Tarín y Julià Alvaro (de momento).


A estas alturas, para cualquier ciudadano o ciudadana del estado español con una mínima atención a los medios de comunicación no es noticia nueva que ha muerto Osvaldo Payá, destacado líder de la oposición cubana. Vaya por delante (en estos tiempos que corren hay que explicitarlo todo, para no ser sospechoso de nada) que lamento la muerte del señor Payá.

Lamento tanto la muerte del señor Payá como la de los hondureños Erick Martínez y Alfredo Villatoro, tanto como la del guatemalteco Andrés Francisco Miguel, o como la de los mapuches Edmundo Alex Lemun Saavedra, Matías Catrileo Quezada y Jaime Facundo Mendoza Collio.

¿Qué quien son Erick, Alfredo, Andrés, Edmundo, Matías y Jaime? Sus nombres no les sonarán porque para los medios españoles su vida valía menos que la de Osvaldo Payá y por eso sus muertes no fueron noticia.

Erick Martínez y Alfredo Villatoro eran periodistas. Erick era además uno de los principales líderes de la comunidad LGTB en Honduras. Su compatriota Alfredo coordinaba los informativos de una emisora de radio. Ambos fueron asesinados en Honduras este año. Desde el golpe de estado de 2009 han sido asesinados cerca de una treintena de periodistas y alrededor de centenar y medio de opositores.

Andrés Francisco Miguel era un líder comunitario del municipio de Barillas, en el departamento guatemalteco de Huehuetenango. Se había destacado por su oposición a la construcción de una represa hidroeléctrica sin el consentimiento de las comunidades. Por su asesinato hace apenas dos meses, han sido detenidos dos miembros de la seguridad privada de la empresa Hidro Santa Cruz S.A., subsidiaria de la española Hidralia Energía.

Edmundo Alex Lemun Saavedra, Matías Catrileo Quezada y Jaime Facundo Mendoza Collio eran jóvenes comuneros mapuches, luchadores por la defensa de su territorio. Fueron asesinados por efectivos del cuerpo de Carabineros en la última década cuando contaban con 17, 22 y 24 años respectivamente.

A los medios de comunicación españoles les valió verga (como dicen por estos lados) que Erick y Alfredo fueran compañeros de profesión y se jugaran la vida por ejercerla. O que en el caso del asesinato de Andrés esté implicada una empresa española. O que detrás del asesinato de Edmundo, Matías y Jaime estén las fuerzas de seguridad del estado chileno. O tal vez por estos motivos sus muertes no fueron noticia en España. Es más jugosa la muerte de un opositor castrista y el (hasta el momento) rumor amplificado de la participación del gobierno.

Seguro que a ustedes, lectores y lectoras, les suenan poco los nombres de José Luis Sanz, o el de Edu Ponces, el de Roberto Valencia o el de Paco Gómez Nadal. Todos ellos profesionales de los medios de comunicación. Todos nacidos en territorio del estado español. Todos ellos ejerciendo su actividad profesional en el territorio de Abya Yala. A ellos sí les importan estas muertes. Y las muertes de los sin nombre de este continente. Mi reconocimiento y mi gratitud hacia ellos.

domingo, 15 de abril de 2012

¿De mayor? Delincuente.


(Publicada en L'Informatiu el 12 de abril de 2012. Ver aquí)

En unos meses andaré de aniversario. Cumpliré veinte años, la mitad de mi vida, vinculado al mundo de la cooperación internacional. Durante muchos años, como militante. Desde hace más de una década, sin abandonar la militancia, también como manera de ganarme las lentejas y pagar las facturas. 

No son buenos tiempos para ejercer en este sector. Y no hay previsiones de que la cosa mejore, empeñados como están nuestros gobernantes en erradicar lo que costó décadas construir. Con este panorama, no han sido pocas las ocasiones en las que a preguntas de las amistades he afirmado estar pensando en lo que voy a ser de mayor. 

Ahora ya lo tengo claro. ¿De mayor? Voy a ser delincuente. Y no es que esté pensando en dedicarme a atracar bancos. He de reconocer que, aunque visto el comportamiento de las entidades financieras, esa actividad podría rozar incluso en la justicia social, me falta espíritu emprendedor. 

Pero vistas las intenciones del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, creo que me quedan pocas opciones. Cuenta la prensa que el señor pretende incluir como delito de atentado a la autoridad “la resistencia pasiva o activa grande”. ¡Si Mahatma Gandhi resucitara en España, daba con sus huesos en la trena! 

A riesgo de ponerme pesado, no me queda otra que insistir en el proceso de “latinoamericanización” que estamos sufriendo en España. Si hace dos semanas lo hacía en referencia a la reforma laboral, procede ahora hacerlo en relación a la consideración desde el poder de la protesta como acto de “subversión”. A uno le da por pensar que nuestros gobernantes duermen con un manual del Proceso de Reorganización Nacional argentino como libro de cabecera.

Las declaraciones de hace una semana del conseller de Interior catalán, Felip Puig, fueron nítidas. Hay que endurecer el Código Penal “para que haya más gente que tenga más miedo al sistema”. 
  
Políticas económicas radicales que apuntan a desmontar el incipiente Estado del Bienestar: la línea roja de la educación y la salud superada ante el anuncio de un recorte de 10.000 millones de euros. Criminalización de la protesta orientada a meter el miedo en el cuerpo. Y de postre, un obispo arremetiendo contra putas y maricones (si no la han leído ya, les sugiero que no se pierdan la columna del maestro Rambla. No hace falta más, señor Puig. Su sistema, el de los suyos, ya da realmente miedo.

Si ellos parecen aprendices de los gobernantes latinoamericanos de pasadas décadas, nosotros, nosotras, los que sufrimos sus políticas también tenemos de dónde aprender. Las luchas y resistencias de los pueblos de Abya Yala, sin duda, pueden ser una buena fuente de inspiración.

viernes, 6 de abril de 2012

Hay poca agua, pero hay muchas balas


(Publicada en L'Informatiu el 5 de abril de 2012. Ver aquí)

Hay poco dinero, pero hay muchas balas.
Hay poca comida, pero hay muchas balas.
(Calle 13, La bala)

Hace dos semanas publicaba en este mismo espacio una carta al Ministro de Asuntos Exteriores, García-Margallo en la que le sugería que antes que recortar los fondos para cooperación, le pidiera a su colega, el Ministro de Defensa Pedro Morenés, que aboliera el ejército español. No confiaba en que aceptara la propuesta, pero los recortes anunciados por el gobierno en materia de cooperación superan con creces mis peores expectativas.

Son 1.389 millones de euros. Un 71,2% de recorte (594 millones de euros) en el presupuesto de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID). Un 72,6% de recorte en el Fondo del Agua (795 millones de euros). 

Sin embargo, parafraseando el estribillo de la canción de Calle 13, hay poco agua, pero hay muchas balas. El presupuesto del Ministerio de Defensa se ha reducido en un 8,8%. El del Ministerio de  Interior únicamente en un 4,3%. Con estos presupuestos, como diría Mafalda, van a hacer falta muchos policías con palitos de abollar ideologías. 

Ochenta y cinco millones de personas no tienen acceso agua potable en América Latina y el Caribe. Ciento quince millones de personas en la región no tienen acceso a saneamiento. Luchar contra esta realidad indecente era el objetivo del Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento, el conocido como Fondo del Agua. 

La diferencia entre tener acceso a agua potable y saneamiento y no tenerla es, a menudo, la diferencia entre la vida y la muerte. Terminar con el Fondo del Agua implica, por tanto, condenar a la muerte a cientos, miles de personas en América Latina y el Caribe.  El diccionario de la Real Academia Española define el homicidio como la “muerte causada a una persona por otra”. Para el señor García-Margallo y su jefe, el señor Mariano Rajoy, es simplemente un gasto prescindible.

Para la oficialidad y sus medios de desinformación, violentas y violentos somos los que salimos a la calle a protestar por sus políticas. Convendría recordarles unas palabras:
Es cierto que hay situaciones cuya injusticia clama al cielo. Cuando poblaciones enteras, faltas de lo necesario, viven en una tal dependencia que les impide toda iniciativa y responsabilidad, lo mismo que toda posibilidad de promoción cultural y de participación en la vida social y política, es grande la tentación de rechazar con la violencia tan grandes injurias contra la dignidad humana”.
Son parte de la Encíclica Populorum Progressio, del Papa Pablo VI. Justo la semana pasada cumplía cuarenta y cinco años.  Señores y señoras del Partido Popular, ustedes que en sus estatutos se dicen inspirados por el “humanismo cristiano de tradición occidental”, no deberían olvidarlo. Pasaron cuarenta y cinco años, pero estas palabras siguen vigentes.


sábado, 31 de marzo de 2012

Solidaridad de CONAIE


La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) se solidariza con los trabajadores y trabajadoras de España en sus jornadas de lucha contra la reforma laboral.

A los compañeros y compañeras de la UGT, Comisiones Obreras CC.OO. y de todas las organizaciones sindicales y populares de España.

Nosotros, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador - CONAIE - asumiendo el carácter internacionalista de todas las luchas por la vida y la dignidad de los pueblos, y reconociendo la necesidad de que los pueblos del mundo nos hermanemos para enfrentar los ataques del capitalismo sobre los seres humanos y sobre la naturaleza, nos solidarizamos con la lucha contra la reforma laboral que llevan adelante los trabajadores y trabajadoras en el Estado Español.

En este contexto global de crisis estructural del capitalismo, denunciamos la connivencia de los Estados, que a través de leyes y reformas laborales, pretenden que la crisis la paguemos los pueblos, y no sus responsables, que son las corporaciones empresariales y financieras, en sus ánimos infinitos de acumulación.

Tomamos con esperanza las luchas que en cada rincón del mundo están librando los trabajadores y trabajadoras, los campesinos y campesinas, las mujeres, los educadores, los jóvenes y estudiantes y los pueblos y nacionalidades indígenas, contra la explotación y la depredación, por la vida y la dignidad.

Por ello compañeras y compañeros trabajadores, su lucha es nuestra lucha, y rigiéndonos por el principio sagrado de la reciprocidad, los acompañamos y estamos vigilantes de los resultados de estas jornadas.

¡Shuk shungulla! ¡Shuk yuyailla! ¡Shuk maquilla!

Humberto Cholango
Presidente
CONAIE

Desde Centroamérica, razones para una huelga

(Publicada en L'Informatiu el 28 de marzo de 2012. Ver aquí)

En las últimas dos semanas y media he tenido la posibilidad de conversar con dirigentes y conocedores del movimiento sindical centroamericano. El bajo nivel de afiliación sindical y la mala imagen social de los sindicatos son dos de los problemas que han aparecido recurrentemente en estos diálogos.

Los niveles de afiliación sindical en Centroamérica oscilan, según datos de la OIT, entre el exiguo 2% de Guatemala y el 13% de Panamá. En España la cifra se sitúa alrededor del 15%, una de las más bajas de Europa. Si hablamos de imagen social, en España tampoco hay motivos para el entusiasmo. A los errores propios de las centrales sindicales, que los ha habido y los sigue habiendo, tenemos que sumar una creciente campaña de acoso y derribo orquestada desde los sectores más conservadores del país.

¿Similitudes? No es la primera vez que en este espacio escribo acerca del proceso de “latinoamericanización” que estamos sufriendo en España. Conforme pasan los meses y se suceden los acontecimientos, esa percepción se acentúa. Cada  vez me resulta más evidente que lo acaecido en el subcontinente latinoamericano en las décadas pasadas puede ofrecernos unos aprendizajes de incalculable valor a los que vivimos del otro lado del océano.

Y no me siento sólo en esta percepción. Escucho en San Salvador la entrevista que la red Nosotras en el mundo le hace a la delegada en el país de la ONG española ISCOD, Alba Alonso, sobre la reforma laboral en España y la huelga general del 29M. Ante las explicaciones de Alba, una de las entrevistadoras comenta: “Yo lo pienso al nivel de las políticas implementadas en Centroamérica que tienen que ver con la maquila y la promoción de la inversión. Entonces tenés contratos flexibles, mano de obra barata… Entonces, bueno, Latinoamérica trasladada… Que me da la impresión, ¿no? que son políticas laborales latinoamericanas trasladadas…

Para quien no conozca qué son las maquilas, recomiendo la lectura de esta clarificadora explicación elaborada por Oti Margarit, de la Fundació Pau i Solidaritat del País Valencià.

¿Hacen falta más motivos para ir el próximo jueves a la huelga? Podríamos realizar análisis complejos, pero a menudo la simplicidad es más efectiva. En uno de los libros que cargo en la mochila en estas semanas para ocupar los huecos muertos, la nicaragüense Mónica Baltodano lo explica con simplicidad rotunda: “Si los sindicatos son la expresión de la organización de los trabajadores (…) los dueños de los medios de producción tratarán de debilitarlos, de dividirlos, de atraerlos”.

La reforma laboral del gobierno de Mariano Rajoy es un ataque sin precedentes, en el último periodo democrático del país, de los representantes de los medios de producción hacia la clase trabajadora. Un instrumento al servicio de la clase empresarial para seguir incrementando sus beneficios a costa de reducir los derechos de los asalariados. Derechos que, no lo olvidemos, no han caído del cielo. Se consiguieron a través de décadas de luchas de las trabajadoras y los trabajadores organizados. Una herramienta, en definitiva, para que unos pocos puedan vivir mejor, obscenamente mejor, a costa de que la mayoría viva peor, indignamente peor.

Porque hay un hecho que es innegable. Nosotros, nosotras, los perjudicados y perjudicadas por la reforma laboral somos más. Pero no basta con ser más. Hay que demostrar que somos más, y que somos más fuertes. Y una buena manera de demostrarlo es salir masivamente el jueves a la calle a defender nuestros derechos.

PD. El jueves no sólo se saldrá a la calle en España. En los pasados días, Rodrigo Aguilar Arce, Secretario General de la CSU (Consejo Sindical Unitario de América Central y del Caribe) hacía un llamado a las centrales sindicales de la subregión a “manifestarse frente a las embajadas de España, como un acto de solidaridad con nuestros hermanos y hermanas trabajadores y trabajadoras afiliados a UGT y CCOO por la lucha que libran contra las medidas agresivas y lesivas a sus derechos aprobadas por el actual presidente Mariano Rajoy”.

viernes, 23 de marzo de 2012

Carta al ministro García-Margallo

(Publicada en L'Informatiu el 22 de marzo de 2012. Ver aquí)

Señor Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación,

Me encontraba la semana pasada en San José de Costa Rica cuando leí unas declaraciones suyas en prensa en las que afirmaba que "recortar en cooperación es una opción extremadamente dolorosa, pero la otra opción, a lo mejor, es recortar pensiones o cerrar ambulatorios".

Es como si uno va al médico con un grano en el dedo gordo del pie, le sugieren amputar por el tobillo y, para curarse en salud, el doctor le dice que mejor eso que amputar por la rodilla. Seamos serios, señor ministro, y evitemos los argumentos falaces. Yo no quiero amputación por el tobillo ni por la rodilla. No quiero recortes en cooperación, ni en pensiones, ni en salud. Busquen otras alternativas.

Le decía, señor Ministro, que estaba en Costa Rica cuando leí esas declaraciones. Seguro que usted conoce que este país fue el primero en el mundo en abolir el ejército como institución permanente el 1 de diciembre de 1948. Fue después de una guerra civil que duró cuarenta y cuatro días. Un año después, en noviembre de 1949, esta prohibición se incorporaba a la nueva Constitución del país. “Se proscribe el ejército como institución permanente” reza el artículo 12. Y no les fue tan mal. Es una de las democracias más asentadas en la región, y junto con Panamá presenta los mejores indicadores de desarrollo humano en Centroamérica. Casualmente, Panamá decidió hace más de veinte años no tener ejército.

¿Por qué no habla, señor ministro, con su colega el ministro de defensa Pedro Morenés y le sugiere un plan encaminado a la abolición del ejército español? Según los informes que publica Justicia i Pau, el gasto militar en España en 2011 superó los dieciesiete mil millones de euros. Cada uno de los cazas Eurofighter 200 que adquiere el Ministerio de Defensa cuesta ciento treinta millones de euros. Cada hora de vuelo de estos aparatos, más de cuarenta mil. Cada helicóptero de combate Tigre nos cuesta más de cincuenta y seis millones de euros.

Los recortes anunciados en cooperación ascienden a mil millones de euros, el equivalente al coste de seis cazas Eurofighter y cuatro helicópteros de combate Tigre. Convenza a su colega Morenés, señor ministro. Sabiendo de las amistades del ministro de defensa entre las empresas de armamento, igual le resulta complicado. Hable entonces con su jefe, el señor Rajoy.

Al mundo le va a sentar mucho mejor el dinero invertido en cooperación internacional, que los aviones, helicópteros, fragatas, blindados y misiles. No tenga ninguna duda.

Respetuosamente le saluda un ciudadano al que no le gusta que 374 €* de mis impuestos se dediquen al gasto militar.

*Gasto militar anual por habitante en 2011 según informe de Justicia y Pau.