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jueves, 5 de junio de 2014

Dos problemas, dos gráficos

El primero de ellos, construido con datos del Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas sobre la percepción de los principales problemas de España. El indicador: Principales problemas que existen actualmente en España (tres respuestas, medido en %; para cada año se ha realizado un promedio del valor de los doces meses). He elegido dos de los problemas: 1) Terrorismo/ETA, 2) Violencia contra la mujer.




El segundo de ellos refleja (para el mismo período: 2003-2013) el número de víctimas mortales del terrorismo de ETA y de la violencia machista (datos oficiales del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad).



Absolutamente lógico, ¿no?

viernes, 23 de marzo de 2012

Carta al ministro García-Margallo

(Publicada en L'Informatiu el 22 de marzo de 2012. Ver aquí)

Señor Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación,

Me encontraba la semana pasada en San José de Costa Rica cuando leí unas declaraciones suyas en prensa en las que afirmaba que "recortar en cooperación es una opción extremadamente dolorosa, pero la otra opción, a lo mejor, es recortar pensiones o cerrar ambulatorios".

Es como si uno va al médico con un grano en el dedo gordo del pie, le sugieren amputar por el tobillo y, para curarse en salud, el doctor le dice que mejor eso que amputar por la rodilla. Seamos serios, señor ministro, y evitemos los argumentos falaces. Yo no quiero amputación por el tobillo ni por la rodilla. No quiero recortes en cooperación, ni en pensiones, ni en salud. Busquen otras alternativas.

Le decía, señor Ministro, que estaba en Costa Rica cuando leí esas declaraciones. Seguro que usted conoce que este país fue el primero en el mundo en abolir el ejército como institución permanente el 1 de diciembre de 1948. Fue después de una guerra civil que duró cuarenta y cuatro días. Un año después, en noviembre de 1949, esta prohibición se incorporaba a la nueva Constitución del país. “Se proscribe el ejército como institución permanente” reza el artículo 12. Y no les fue tan mal. Es una de las democracias más asentadas en la región, y junto con Panamá presenta los mejores indicadores de desarrollo humano en Centroamérica. Casualmente, Panamá decidió hace más de veinte años no tener ejército.

¿Por qué no habla, señor ministro, con su colega el ministro de defensa Pedro Morenés y le sugiere un plan encaminado a la abolición del ejército español? Según los informes que publica Justicia i Pau, el gasto militar en España en 2011 superó los dieciesiete mil millones de euros. Cada uno de los cazas Eurofighter 200 que adquiere el Ministerio de Defensa cuesta ciento treinta millones de euros. Cada hora de vuelo de estos aparatos, más de cuarenta mil. Cada helicóptero de combate Tigre nos cuesta más de cincuenta y seis millones de euros.

Los recortes anunciados en cooperación ascienden a mil millones de euros, el equivalente al coste de seis cazas Eurofighter y cuatro helicópteros de combate Tigre. Convenza a su colega Morenés, señor ministro. Sabiendo de las amistades del ministro de defensa entre las empresas de armamento, igual le resulta complicado. Hable entonces con su jefe, el señor Rajoy.

Al mundo le va a sentar mucho mejor el dinero invertido en cooperación internacional, que los aviones, helicópteros, fragatas, blindados y misiles. No tenga ninguna duda.

Respetuosamente le saluda un ciudadano al que no le gusta que 374 €* de mis impuestos se dediquen al gasto militar.

*Gasto militar anual por habitante en 2011 según informe de Justicia y Pau.

viernes, 9 de diciembre de 2011

¿Tambores de guerra?

Leo en la entrevista al economista italiano Christian Marazzi que publica Rebelion:
"Lo que nadie dice es que puede ser el comienzo de una nueva guerra fría con China, Rusia y Turquía coordinadas entre sí para proteger a Irán de las amenazas israelíes. Es inquietante que no se hable de ello: el peligro de lo de Irán es explosivo". 
Leo en Kaos en la Red un artículo titulado "China y Rusia: suenan tambores de una tercera guerra mundial".

Reconozco que la geoestrategia internacional no es mi fuerte, pero hago memoria y recuerdo que de la crisis del 29 se "salió" con la Segunda Guerra Mundial... 

viernes, 28 de octubre de 2011

Lo que me gustaría votar (III) Paz



(Publicada en L'Informatiu el 27 de octubre de 2011. Ver aquí)



Tercera entrega de columnas sobre los rasgos clave de la propuesta política a la que me gustaría apoyar en las próximas elecciones, y segunda ocasión en la que los acontecimientos me hacen variar la secuencia inicialmente prevista. 

Y es que, recién aterrizado de un viaje de trabajo a República Dominicana, las televisiones me reciben con dos noticias. La primera, el anuncio de ETA de abandonar definitivamente la lucha armada. La segunda, la ejecución extrajudicial a manos del Consejo Nacional de Transición libio de Muamar el Gadafi.

Para la mayoría de políticos y periodistas, ambas noticias suponen el inicio de un camino hacia la paz en Euskadi y en Libia. No hacen más que repetirlo en cuanto tienen un micrófono delante. Y sin embargo, la paz, la que me gustaría que se incluyera como una de las principales referencias en la propuesta política a la que me gustaría apoyar en las próximas elecciones, queda muy lejos de los titulares de prensa de estos últimos días.

Porque como escribiera hace muños años Johan Galtung, la paz es mucho más que la mera ausencia de un conflicto violento. Sin duda, el anuncio de ETA debe ser recibido como una excelente noticia. Tengo muchas más dudas de que tengamos que celebrar como una buena noticia el cómo se ha derrocado al dirigente libio con el apoyo ilegal e ilegítimo de las fuerzas militares de la OTAN –incluidas las del estado español–. Pero en cualquiera de los dos casos, eso no implica que en Euskadi ni en Libia se haya alcanzado la paz. 

La concepción de paz que me gustaría apoyar es aquella que tenga en cuenta los tres vértices de lo que Galtung denominó el triángulo de la violencia. El primero de los vértices de este triángulo es el de la violencia directa. A esa se limitan la mayoría de políticos y periodistas en sus declaraciones. 

El segundo, es de la violencia estructural, conformada por todas aquellas estructuras que no permiten la satisfacción de las necesidades humanas. Y hago un paréntesis para recomendar fervientemente un librito que hace más de quince años publicaran los chilenos Manfred Max Neef, Antonio Elizalde y Martín Hopenhayn –éste último chileno de adopción–, Desarrollo a escala humana, y que incluye una sugerente taxonomía de las necesidades humanas (si la subsistencia y la protección son dos necesidades humanas, también lo son las necesidades de afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad).  

El tercero, es el vértice de la violencia cultural, y hace referencia a los aspectos culturales que se manifiestan a través del arte, la religión, el derecho, los medios de comunicación, la educación, etc. y que cumple la función de legitimar las violencias directa y estructural, y de inhibir la respuesta de quienes la sufren.

Una apuesta clara y decidida por una cultura de paz, implica trabajar por la erradicación de estos tres tipos de violencia. Como reflejaba una excelente viñeta que estos días circulaba por las redes sociales, ¡ETA abandona la violencia! Los mercados parece que todavía no. A lo que cabría añadir, tampoco los gobiernos, las iglesias, los medios de comunicación,…

Y como les vengo diciendo en estas semanas, no pienso sugerirles a quien votar. Pero háganlo. Voten. Y voten a una opción que apueste con rotundidad por una verdadera cultura de paz.