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lunes, 18 de febrero de 2013

La gala de los Goya no debería ser un mitin político

En estos últimos días he leído a varias personas que afirmaban que la gala de los Premios Goya, la gran fiesta del cine español, no debería convertirse en un mitin político. Y yo creo estar de acuerdo con estas personas.

En una sociedad democrática probablemente la fiesta del cine debería ser únicamente eso: la fiesta del cine. 

En una sociedad democrática todo el mundo debería tener un techo bajo el que refugiarse.

En una sociedad democrática todas las personas deberían tener acceso a alimentos sanos y de calidad, y todos los pueblos deberían tener derecho a definir sus políticas agrarias y alimentarias para que ello fuera posible.

En una sociedad democrática la gestión del agua, elemento imprescindible para la vida, debería ser pública y no estar, como cada vez sucede más en ese país llamado España, en manos de corporaciones trasnacionales más preocupadas por su cuenta de resultados que por la vida.

En una sociedad democrática la educación debería ser igual para todas y todos, y estar en manos de todas y todos, mientras los curas se dedicarían únicamente a las almas de aquellos y aquellas que tuvieran a bien confiárselas.

En una sociedad democrática la construcción de la salud (y digo construcción de salud y no sólo atención de la enfermedad) sería una prioridad para todas y todos y nunca estaría al servicio de los intereses espurios de unos pocos.

En una sociedad democrática los gobernantes se dedicarían a trabajar por el bien común y, especialmente, por el bien de los más comunes, los que menos tienen. Se preocuparían de que todas tuviéramos un techo bajo el que refugiarnos, alimentos sanos y de calidad, una gestión pública del agua, una educación laica y de calidad, una salud pública robusta. Gobernarían escuchando a sus gobernadas y gobernados, parafraseando a los zapatistas, mandarían obedeciendo.

En una sociedad democrática, la gala de los Premios Goya debería ser únicamente la fiesta del cine. Mientras tanto, es imprescindible que haya mujeres como Candela Peña y Maribel Verdú que nos recuerden que no vivimos en una sociedad democrática.

Maribel Verdú se acordó de las personas que han perdido su casa.

Candela Peña arremetió contra los recortes en salud y educación.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Un sueño con raíces


Conocí a Raúl Aramendy a principios de los años noventa. De su mano crucé por primera vez a América Latina. Gracias a él descubrí la Educación Popular, la agroecología y tuve mis primeros contactos con los pueblos indígenas de Abya Yala

Hace algo más de diez años, Raúl abandonó Buenos Aires para regresar a su Misiones natal. Y, de la mano de Marita Ramos, tardó poco en retomar el proyecto de CEMEP ADIS, una organización con cerca de veinte años de historia dedicada a la agroecología, la defensa de la selva Paranaense y la Educación y Comunicación Popular, fuertemente comprometida con el desarrollo de las organizaciones sociales, culturales y de base del sector popular de la Provincia de Misiones. 

Con membresía en la CEAAL (Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe) y el MAELA (Movimiento Agroecológico de América Latina el Caribe), el CEMEP ADIS no ha dejado en estos años de inventar nuevas locuras. Sus propuestas para la formación de educadores y educadoras populares. Su banco de semillas como instrumento de lucha para la conservación de la agrobiodiversidad de la región y la soberanía alimentaria de los pequeños productores, campesinos e indígenas de la zona. La apertura del Instituto Superior “Multiversidad Popular”, un espacio para promover el diálogo permanente entre todos los saberes, desde el que lanzaron la titulación de Técnico Superior en Agroecología. Su apoyo a las comunidades indígenas guaraníes

Pero de todas las locuras emprendidas en estos años, hay una a la que guardo un cariño especial: la Granja Integral Agrecológica que están construyendo en el municipio de El Soberbio. Una apuesta por poner en marcha un centro demostrativo, educativo, experimental y de promoción de la agroecología desde el que promover con los campesinos de la zona un sistema agroecológico de producción, que fortalezca bases sustentables de soberanía alimentaria.

El futuro de la Soberanía Alimentaria en la Granja Integral

Hace más de una década que visité por primera vez ese predio de diez hectáreas sobre la frontera con Brasil en el que Raúl soñaba con construir esa Granja Integral Agroecológica. Un sueño que no ha abandonado y que poco a poco va tomando forma. Un sueño al que me siento especialmente vinculado y para el que ahora nos piden un apoyo. Apoyo para implementar un sistema de riego para la huerta extensiva de la granja. Un pozo, una bomba solar, un sistema de riego por goteo y por aspersión. Algo necesario para seguir adelante con su sueño de producir alimentos sanos, limpios y justos. Alimentos para que, con su venta, puedan seguir adelante con su trabajo con las y los campesinos de la zona. 

Un sistema de riego, en definitiva, para regar y hacer germinar las semillas de esperanza, paz y justicia que han venido sembrando desde hace más de una década.  





jueves, 6 de septiembre de 2012

Los indecentes pecados del señor Sánchez Gordillo

(Publicada en Cremats el 5 de septiembre de 2012. Ver aquí)


                  Juan Manuel Sánchez Gordillo durante la marcha obrera del SAT en Cádiz. Foto: Al-Bayyani


Por diversos motivos (entre ellos mi salud mental) este mes de agosto he vivido una casi completa desconexión del mundo, que ha incluido la completa desconexión de Internet y la casi completa de los medios de comunicación y desinformación. Aun así, no ha sido suficiente como para no identificar al principal protagonista mediático del verano: Juan Manuel Sánchez Gordillo.



Recuerdo la primera vez que tuve noticias del alcalde del municipio sevillano de Marinaleda. Fue hace más de una década cuando en el marco de un proyecto europeo investigamos distintas experiencias de presupuestos participativos en municipios del estado español, Francia, Alemania y Polonia. La de Marinaleda fue una de las experiencias analizadas, y de las más interesantes, por cierto. Pero en aquella época, el señor alcalde no tenía tanto predicamento en los medios.



Ese fue, precisamente, uno de los argumentos que le escupió la periodista Isabel Durán en uno de los múltiples programas de televisión a los que se invitó al dirigente político andaluz: que los asaltos a supermercados eran una estrategia para ocupar espacio en los medios.



La periodista escupidora colabora o ha colaborado (como mínimo, según afirma en su blog) en Libertad Digital, la revista Tiempo, los periódicos Diario 16 y ABC, Radio Intereconomía, Canal Nou, Canal 7 de la Región de Murcia, TeleMadrid, Telecinco, Veo TV e Intereconomía TV. Si uno hace una ronda de zapeo cualquier noche, es casi imposible no encontrarla en algún canal de televisión. Pero le parece pecaminoso que un dirigente político con una larga trayectoria aparezca en los medios. A mí lo que me parece pecaminoso es que haya dirigentes políticos que tengan que asaltar un supermercado para reclamar la atención de los medios sobre una problemática tan grave como el hecho de que haya miles de familias que no tienen qué echarse a la boca.



Otro de los poderosos argumentos utilizados contra el señor Gordillo por la señora Durán fue que los asaltos a supermercados eran “en realidad” una estrategia con fines políticos. ¡No me lo puedo creer! Tremendo pecado que un dirigente político intente hacer política. Aunque resulta entendible, dado que la señora Durán en su época de presentadora de una tertulia en Canal Nou acostumbraba a relacionarse con políticos del PP valenciano, más ocupados en sus líos judiciales que en hacer política. 



Por cierto, nunca he escuchado a la señora Durán arremeter contra los políticos imputados en el PP valenciano –acusados de gravísimos delitos– con la virulencia con la que atacó al señor Gordillo por llevarse unos carritos cargados de alimentos con la sana intención de hacer política y de situar en los medios el debate sobre la pobreza de miles de familias y la alternativa de la soberanía alimentaria.



Tal vez algún día, los políticos y políticas se dediquen a eso, a hacer política, y los medios de comunicación sean verdaderos espacios de información en los que se produzcan interesantes debates sobre la democracia participativa, la soberanía alimentaria y la política de vivienda. En cualquiera de ellos, podría participar el alcalde de Marinaleda para contar las interesantes experiencias que han llevado a cabo en su pueblo.